Cuando Yahvé enciende el altar: purificación, aceptación y comunión en Levítico 9
En el capítulo siete de Portadores del nombre de Dios: Por qué el Sinaí todavía importa, Carmen Joy Imes comenta el relato inaugural de Levítico 9. Hacia las páginas finales de dicho capítulo, al interpretar la escena en la que el fuego sale de la presencia de Yahvé y consume la ofrenda sobre el altar, Imes afirma: “El fuego de Dios era la prueba de que aceptaba su ofrenda. Al consumir el animal sacrificado, el fuego consumía simbólicamente su pecado”. La afirmación de Carmen Joy Imes identifica correctamente un elemento central de Levítico 9: el fuego que procede de la presencia de Yahvé constituye una señal pública de aceptación divina. Sin embargo, su segunda afirmación —que el fuego, al consumir el animal sacrificado, consumía simbólicamente el pecado— requiere una corrección exegética sustancial. El movimiento teológico de Levítico 9 no es: “Dios consume el pecado por medio del fuego”, sino: “Dios purifica el ámbito de acceso, acepta el acercamiento cultual, confirma el sacer...