Capítulo 8. A modo de conclusión
Capítulo 8. A modo de conclusión El lugar donde Dios se deja encontrar El tabernáculo no fue diseñado simplemente como una estructura religiosa. No era un edificio portátil para conservar objetos sagrados ni un centro ceremonial donde Israel cumplía ritos externos. El tabernáculo era, ante todo, el lugar donde Dios había decidido darse a conocer. Cada espacio, cada mueble, cada gesto sacerdotal y cada aroma que llenaba el santuario formaban parte de una pedagogía divina. Dios estaba enseñando a su pueblo que el acceso a su presencia no nacía de la iniciativa humana, sino de su propia gracia. Israel no inventaba el camino hacia Dios; Dios trazaba el camino hacia Israel. Por eso, cuando el Señor describe el tabernáculo, no habla solamente de materiales, medidas y funciones. Habla de encuentro. El santuario es el lugar donde el Dios del pacto se acerca para habitar en medio de su pueblo, para santificarlo con su presencia y para darse a conocer por su palabra. En el corazón de esa revelac...